martes, 21 de octubre de 2014

Historias traslapadas, tejidos de ciudad. :: Sobre El tren de los dormidos.


Pareciera que en los trenes, el tiempo se expandiera dándole cabida a historias de años de vida, que se dejan contar entre minutos, entre paradas, entre ventanas y entre palabras.
Incluso cuando es un viajero solitario, este en un minuto puede soñar toda una vida, mientras que pasa de una estación a otra, se le cruzan historias de su pasado, su presente con sueños de un futuro tal vez lejano o cercano, hasta puede quedarse soñando el próximo helado que se comerá, casi que saboreando  bocado por bocado. 

A primera vista en un vagón lleno todos los pasajeros pueden parecer adormilados o al menos la mayoría, pues habrá algunos que en una parada entran en medio de una conversación y salen en la siguiente sin pausarla, este fragmento de conversación queda en uno de esos adormilados que aún le quedan estaciones por recorrer, y con ese fragmento se hace conjeturas, suposiciones, en silencio esa historia cortada deja su hilo que se enreda con los demás, sin principio ni final, sin contorno preciso, una continuidad que sólo se da en los espacios de transición en la ciudad, en esos no lugares donde todos pasan pero nadie se queda, espacios de encuentros furtivos. 

El tren de los dormidos, podría ser bien el tren de los vivos, de los que sueñan en ese paréntesis de tiempo, en esa ventana de escape, en esa línea que tiene de todo menos historias lineales, en ese vagón donde pocos hablan, pero todos imaginan, en ese momento donde el lugar es nadie pero de todos al mismo tiempo, ese espacio donde se construye urbanidad sin planear nada, donde la ciudad se construye desprevenida, despojada de una precisa planeación y más bien se llena de carácter desde la improvisación. 
 
Y por medio de estas historias cruzadas se entiende que la ciudad no es un resultado definitivo, si no que va siendo, se va construyendo, destruyendo y re-construyendo, un conjunto de ' ires y venires' , donde la certeza es casi un engaño, pues la incertidumbre es lo que le da libertad a la ciudad de crecer o de-crecer según lo encuentre necesario, la ciudad esta viva y se alimenta de los tejidos que se crean en estos lugares de convergencia, como lo son los trenes. 


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